"12 hombres sin piedad ó 12 hombres en pugna" ("Twelve angry men")

Espectacular drama, que transcurre durante la deliberación de un veredicto en un juicio por Tribunal de Jurados, obra impresionante, tanto por la historia que se narra -la cual pone a prueba nuestra imaginación-, como por la adaptación -todo transcurre en un austero y modesto ambiente-. Tema singular llevado originalmente por Hollywood a las pantallas en 1957, dirigida por Sidney Lummet y magistralmente interpretada en actuación principal por Henry Fonda. La versión aquí expuesta esta en su adaptación íntegramente española, fue realizada el 16 Mar1973 por RTVE en Estudio 1, dirigida y adaptada por Gustavo Pérez Puig, subida al ciberespacio gracias a Elmuvimaker.
SINOPSIS: En un juicio, y tras escuchar las pruebas, testimonios y acusaciones del fiscal, un Jurado Popular compuesto por una docena de personas tiene que decidir, por unanimidad, si absuelve o condena a muerte a un acusado. La vida de un joven hombre está en juego, en manos de doce (12) personas que también tienen su historia (experiencia de vida). En un principio once de ellos se inclinan por la condena, pero uno de ellos Arquitecto de profesión, discrepa y espera debatir el caso y ser convencido por la mayoría (11 restantes).
Esta magistral y emocionante obra, a su vez ha sido teatralizada en varios foros del mundo, en donde los actores (enumerados) personalizan a ciudadanos comunes y corrientes de diversos estratos sociales y culturales, siendo ante todo fiel y típico reflejo de nuestras sociedades barriales; aquí son brevemente descritos a continuación (para versión española).
· Jurado Nº1.- Jesús Puente (1930-2000) Hombre común, entrenador de fútbol es, impresionado y a su vez presionado por la responsabilidad al ser designado presidente del jurado, trata de ser formal y respetuoso, y aunque no es brillante de pensamiento se hace respetar.
· Jurado Nº2.- Pedro Osinaga (1936- ) Empleado bancario, tímido en extremo, dudativo y sin personalidad definida, su constante e intermitente cambio de parecer hace difícil que mantenga una opinión propia, se le persuade fácilmente, por lo que su opinión será casi siempre la misma que la de la última persona que ha hablado.
· Jurado Nº3.- José Bódalo (1916-85) Transportista de oficio, tipo que se cree el que todo lo puede y todo lo sabe, fuerte, rudo y sumamente testarudo, es malhumorado y no esta dispuesto a escuchar opinión distinta a la de él, acostumbrado a imponer dictatorialmente su forma de pensar, lleva prejuicios y odio como parte de sus motivos personales.
· Jurado Nº4.- Luis Prendes (1913-98) Un empresario y acomodado corredor de bolsa, indiferente, frio y calculador, de buena posición económica, se desenvuelve y habla con elegancia, es muy analítico y cuadrado hasta cierto punto, su buena suerte en los negocios hace que se sienta en ocasiones superior a los demás.
· Jurado Nº5.- Manuel Alexandre (1917- ) Hombre gris, tímido, minimizado y callado, de extracto social bajo, acostumbrado a cumplir con las normas que la sociedad le impone, le cuesta trabajo relacionarse con las personas, su falta de personalidad provoca que le falten el respeto.
· Jurado Nº6.- Antonio Casal (1910-74) Trabajador obrero, fuerte, honesto y práctico, suele cumplir con sus labores sin opinar ni objetarlas evitando problemas, por lo que siempre se atiene a los hechos, no soporta a la gente irrespetuosa y grosera.
· Jurado Nº7.- Sancho Gracia (1936- ) El típico vendedor de todo, fanfarrón, banal, presumido y altanero, ligeramente bonachón y agradable, pero indiferente ante la situación encomendada, cualquier cosa es mas importante para él que el sentarse a deliberar sobre la vida de una persona, de temperamento explosivo, siempre cree estar seguro de lo que dice, aunque en realidad es tan inculto que desconoce hasta de lo que está hablando.
· Jurado Nº8.- José María Rodero (1922-91) El discordante, Arquitecto de profesión, es sereno y analítico, siempre tratando de encontrar solución a los problemas planteados; de valores arraigados por lo cual toma muy enserio el caso y considera que debe ser debatido, pues la vida de un hombre está en juego, haciendo una catarsis del mismo, sobre todo valorando la importancia de los hechos, cree firmemente en la justicia y trata siempre de luchar por lo correcto y razonable despejando toda inquietud o duda razonable.
· Jurado Nº9.- Carlos Lemos (1912-88) El modesto hombre retirado (anciano jubilado), su edad avanzada lo hace revivir  sus recuerdos, en esta oportunidad que le depara el destino como Jurado, siente por vez primera que se le toma en cuenta y que sus palabras son importantes, en su juventud fue un hombre de ideales por los que luchaba, hoy sólo vive de la experiencia ya que su cuerpo agobiado por los años no le permite más.
· Jurado Nº10.- Ismael Merlo (1918-84) Comerciante sabelotodo, tipo despreciable, tan igual como la gripe que acarrea, típico amargado, molesto con la vida y consigo mismo, racista, despectivo e intolerante, solo valora su ser y no respeta nada ni a nadie, es en esencia problemático y frustrado sabe que nunca será un hombre importante, por lo que se enfrenta con los débiles.
· Jurado Nº11.- Fernando Delgado (1930- ) Relojero de profesión, es inmigrante europeo con acento al hablar, sosegado y tranquilo, humilde y agradecido con el país que le abrió las puertas, no tolera la injusticia ni los malos tratos ya que él padeció los mismos durante la guerra, por lo que siempre está dispuesto a conversar con tal de alcanzar un acuerdo justo.
· Jurado Nº12.- Rafael Alonso (1920-98) Ingenioso publicista, todo lo lleva a la broma, ve a las personas como números estadísticos, por lo que resulta difícil el que entienda el lado humano de las cosas, golpeado por la vida y el mundo superficial, aun cuando siempre dice lo que se le ocurre en el momento, en el fondo es un buen tipo.

TITULO ORIGINAL: Twelve Angry Men (12 Angry Men) TITULO EN PERÚ: "Doce Hombres sin piedad".
GÉNERO Y CRÍTICA: Drama judicial AÑO: 1957 DURACIÓN: 95 min. PAÍS: USA
DIRECTOR: Sydney Lumet GUIÓN: Reginald Rose TEATRO: Reginald Rose
FOTOGRAFÍA: Boris Kaufman (B&W) PRODUCTORA: Metro-Goldwyn-Mayer
<//stroke><//f><//f><//f><//f><//f><//f><//f><//f><//f><//f><//f><//f><//formulas><//path><//lock><//shapetype><//imagedata><//wrap><//shape><//imagedata><//wrap><//shape><//imagedata><//wrap><//shape>

Justicia VS Ley, apreciaciones para legos

“Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe de ser ley por que es justa.” Montesquieu

Dos vocablos en el cual, por el uso y abuso cotidiano son mostrados como si se tratase de sinónimos o semejantes; es de resaltar en el titular el “VS” o siglas en inglés de versus que significa contra, el cual contienda pugilística, los enfrenta, pues, la importancia de su esencia y semántica continuamente - en nuestro país - las vuelve antónimas o simplemente irreconciliables, como lo es, el agua y el aceite.
Consciente de exponer estas líneas a la eventual apreciación de algún “erudito en la materia”, y considerarlas como absurdo o innecesario, intentaré a continuación demostrar lo contrario.
Análisis que deviene por constantes incongruencias tangibles y lamentables de confusión, percibidas en nuestras continuas exposiciones (desde 1999 a la fecha, más de un centenar), y en el conversar y debatir sobre un tema – inclusión ciudadana en el sistema de justicia Proyecto Jurados - en donde, resulta intrigante, cómo el inconsciente de legos y hasta de profesionales del derecho se orientan hacia la percepción – testaruda - de hacer parecer Justicia y Ley como equivalentes; con la misma perplejidad, se exponen, en titulares de medios de comunicación, los cuales al ampliar la noticia, diluyen aquello de que Justicia y Ley, vienen a ser análogas o para-iguales.
Tal inconveniente situación - en las ponencias – obliga a destinar un valioso tiempo, argumentando el deslinde referido en nuestro titular; y en la búsqueda por desvincular los vocablos de manera objetiva, concisa y precisa, la ubiqué en el Diccionario Filosófico de Agustín Ezcurdia Hijar y Pedro Chávez Calderón (UNAM) que menciona: Justicia: Condición sine qua non (necesaria) de la paz y el bien común. Lo que es conforme a la norma ideal natural o positiva. (En este caso se distingue entre norma y ley positiva, ya que ésta no puede ser justa).
Desconocen los ciudadanos, que nuestro Poder Judicial, es en esencia extremadamente legalista, todo se orienta por estar hecho “con arreglo a ley”, aun cuando se encuentre distanciado de lo justo; encuadrado en la ley o en sus códigos, se termina parametrando al juez, distanciándolo del fin supremo de emitir verdadera Justicia; y si el honorable magistrado (en proceso de extinción), impusiese verdadera Justicia muy por encima de la ley, corre el riesgo de traspasar los linderos hacia el delito de la prevaricación y en consecuencia ser sancionado.
Resulta propicio, rememorar frases como las de González Prada en Horas de Lucha, “Las muchedumbres ignoran que no saber sino códigos es muy pobre saber”; ó también a Ciro Alegría en Ofrenda de Piedra– Calixto Garmendia “Lo que necesitamos es Justicia, el día que el Perú tenga justicia, será grande”. Tales apreciaciones nos ayudan a conceptuar y permiten comprender, el porque vivimos en un país atestado de leyes, pero tan carente de justicia, siendo remarcado por la inédita frase de: “Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe de ser ley por que es justa”.
No obstante, nuestro diario acontecer se enfrasca en lo que es legal o ilegal, o si tal o cual cosa es justa o injusta, culminando en fusionar palabras. A diario se escucha el clamor popular pidiendo justicia; habitamos una sociedad en donde es común el carecer de ésta elemental virtud, lamentablemente y como es sabido, enmarcadas en leyes muchas injusticias se imponen.
Lo expuesto, resulta aún más perceptible, al analizar su verdadera aplicación en los Poderes Judiciales de las naciones, que desde el descubrimiento y posterior conquista de nuestro continente se establecieron como lo es:
- La impuesta por España y establecida en Centro y Sudamérica, reconocida como Justicia romano-continental de sistema inquisitorial, ésta engendra Países Legalistas, ácratas, siendo sumamente profesionalizada, lenta, codificada, escrita e intérprete ambigua de la ley. Resultado, sociedades anacrónicas, corruptas e inequitativas en la administración de justicia.
- La otra adoptada de Inglaterra y establecida en el Norte, más conocida como Justicia Anglo-sajona, de sistema acusatorio, concibe Estados Justicieros, democráticos, es semi-profesional, ágil, consuetudinaria, oral y evocadora constante de lo justo. En consecuencia, calidad de sociedades enmarcadas en los preceptos de Justicia VS Ley, dentro de un contexto a su adecuada delimitación.
Expongo una realidad axiomática (no necesita demostración), que nuestro sistema Judicial no funciona, siendo perceptible hasta en los refranes populares, para ejemplo, basta referirnos a la tristemente célebre frase “Hecha la ley, hecha la trampa”; demostrando que las leyes forjadas en el Poder Legislativo por congresistas con apoyo de sus asesores, tarde o temprano hacen aflorar el ignominioso “vacío legal”, situación conveniente y complaciente para ciertos juristas, que al aplicar argucias legales astutas, violan la justicia.
En claro contraste, los “gringos” también manejan un interesante aforismo que lo expresan así: “Donde termina la ley - protegida por juristas-, empieza la Justicia – que defiende el ciudadano como jurado” -, descartando de plano la existencia del vacío legal, o el vil engaño de la leguleyada certera y deprimente, siendo ahí donde la justicia ciudadana se impone. En las naciones Justicieras del norte, aun cuando las leyes forman parte de su estructura, impera la Justicia; y así como el juez, se envuelve en el rito de la legalidad (en primera instancia), al culminar los vericuetos de la misma, permite a los ciudadanos que conforman el Jurado (algo así cómo una segunda instancia) emitir mecanismos de justicia propios del popular y elemental sentido común.
Por lo tanto, se hace imprescindible, urgente y necesario el deslinde de los términos debatidos; pues es en ello donde anidan las bases para el desarrollo de una nación, la que al verse fortalecida con la instauración futura del Juicio por Jurados, nosotros, el pueblo, contribuiremos en la formación de una Nación más justa y menos legalista, así mismo; con el propósito de establecer una corriente ciudadana, empecemos con la correcta apreciación de los vocablos concluyendo que, nunca es, ni ha sido igual, Justicia y Ley.
El Jurado se enmarca en lo justo más allá de lo legal (I.F.P)

LA EFICACIA DEL JUICIO POR JURADOS

FUENTE
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=173709

La eficacia del juicio por jurados
Buenos Aires, Viernes 1 de noviembre de 1996 Publicado en edición impresa

"Los juicios por jurados garantizan la transparencia de la Justicia, porque la gente se hace cargo de ella y no se deja sobornar", afirma Ann Vitunac, jueza del Tribunal del Distrito Sur del Estado de Florida,Estados Unidos.
Vitunac y PeterVaira, ex fiscal federal del Distrito Este del Estado de Pennsylvania, se entrevistaron con La Nación apenas llegaron a nuestro país, invitados por la Embajada de los Estados Unidos y por la Orden del Martillo -asociación que agrupa a magistrados argentinos-, para hablar sobre los juicios por jurados, un mecanismo mucho más complejo que la imagen habitual de Hollywood de doce personas reunidas en un estrado.
-¿Cómo es el sistema?
-Vaira: Es completamente diferente al argentino.En los Estados Undos utilizamos los juicios por jurados para resolver no sólo causas penales sino también de cualquier otra materia, como civil o comercial.
Si se trata de una cuestión penal, la instrucción de la causa la hace un fiscal -a diferencia de la Argentina, donde está a cargo de un juez-. Ese funcionario tiene importantes atribuciones e incluso puede secuestrar documentación de una empresa, organismo o de un domicilio particular. También puede dar órdenes y requerir la colaboración de la policía, el FBI y otros organismos.
En las causas penales, si no hay personas detenidas, la investigación puede prolongarse hasta un plazo máximo de 5 años, pero si las hay, debe presentar su acusación en 30 días.
-¿Cómo eleva el fiscal el caso a juicio?
-Vaira: El fiscal debe presentar su acusación, es decir, la imputación de un delito concreto, al Gran Jurado que, a diferencia de los jurados de juicio, no se reúne para resolver un caso concreto, sino que interviene en numerosas causas que le llegan a estudio durante aproximadamente un año y medio. La composición de este cuerpo es secreta y sólo el fiscal la conoce. Si el caso es viable, se somete a juicio por jurados.
-¿Todos los casos llegan a juicio?
-Vitunac: No. Sólo el 10 por ciento de causas. Por eso el sistema no es costoso.En las causas civiles, el 90 por ciento de los conflictos se arreglan poco antes de presentarse al jurado, porque los abogados llegan a algún acuerdo o prefieren someter el proceso a un juez, en lugar de un jurado. Cuando se trata de causas civiles o comerciales muy complejas, los abogados se inclinan por esta última opción.
Si se trata de cuestiones penales, en el 90 por ciento de los casos el imputado se declara culpable y evita el juicio.
-¿Porqué adoptan esa actitud y renuncian a la posibilidad de un juicio?.
-Vitunac: Muchas veces, les conviene. Si el imputado se declara culpable, el juez pide un informe a la oficina de probation. Ese informe dice si el sospechoso colaboró con la Justicia para esclarecer el caso, si mintió, si cometió el delito compelido por la necesidad, si tiene antecedentes, si existen atenuantes para evaluar su conducta y otras circunstancias.
Por cada uno de esos rubros, el informe concede puntos. Se suman y restan y el resultado se lo confronta con una tabla, que ayuda a determinar la sentencia, la que puede ser más leve que la que le correspondería si fuese encontrado culpable luego de un juicio oral.
-Eso contribuye a bajar los costos del sistema.
-Vitunac: En rigor, no son altos. Un juicio oral penal cuesta, como promedio, U$S 4100 por día de audiencia, lo que incluye los gastos de infraestructura, sueldo del juez, un viático mínimo que cobran los jurados y otros gastos. Un juicio civil cuesta poco más de U$S 3000 por día. Pero ustedes igualmente hacen muchos de esos gastos, como el mantenimiento de edificios y las remuneraciones.
-¿Cuál es el riesgo de que se corrompa a un integrante del jurado?
-Vaira: como fiscal nunca ví un caso de corrupción.
-Vitunac: es casi imposible que ocurra. Por una parte, los jurados se toman muy en serio su labor y son elegidos con intervención del azar. En situaciones de peligro, se puede elegir un jurado anónimo, en el sentido de que se mantienen en reserva los nombres y domicilios de sus miembros. Además, es imposible sobornar a doce personas.
A veces ocurre que si un jurado obra de modo sospechoso, otro lo denuncia y también existen leyes penales para corregir esas situaciones.
-¿Existe algún reaseguro en el sistema para solucionar el caso en que un jurado, quizás por haberse corrompido, vota en contra de los demás?
-Vitunac: Sí. Las causas civiles se resuelven por mayoría de votos de los jurados, pero en las penales se debe llegar a un veredicto unánime de culpable o no culpable. Si un integrante del jurado vota en contra de los demás, no se satisface ese resultado, con lo cual el fiscal puede pedir un nuevo juicio.
Vaira: el fiscal puede pedir que se forme un nuevo jurado o desistir de impulsar la causa, según la confianza que tenga de ganar el caso.
Por Adrián Ventura

Saludos cordiales. Atentamente:
Iván G. Fernández Paz
Director del PROYECTO JURADOS
Telfax: (074) 22-2330 Movil: (074) 97-8855 355
Vicente de la Vega 1027 Of-3 Chiclayo- Perú
Para mayor Información visítenos en Internet como:
http://projurados.blogspot.com/
http://es.groups.yahoo.com/group/proyectojurados/

PODER JUDICIAL FALSO PODER (FUNDAMENTOS)

Por: Iván G. Fernández Paz (*)
Donde hay poca justicia es un peligro tener la razón - Francisco de Quevedo
En el meticuloso análisis de nuestra agobiante realidad donde resaltan los avatares de injusticia que a diario vive nuestro país, se obtiene por conclusión que nuestros males tienen como origen la pésima forma de cómo nuestro Sistema de Justicia funciona, específicamente su Poder Judicial. Lo cierto es que, en el fragor de la investigación llegamos a la conclusión que el Poder Judicial es nada más y nada menos que un falso Poder.
Tangencialmente lego en derecho, con amplio sentido común y conocedor de mis facultades en hacer uso del derecho consuetudinario o ley común, he querido sustentar tal osado pero dialéctico titular “Poder Judicial Falso Poder” y parodiando a los eruditos del derecho, he tenido a bien emularlos con sendos y singulares fundamentos:

Fundamento de Hecho: Es preciso conocer, que la fuerza del vocablo PODER enmarcado en un contexto esencialmente democrático, sólo es conferida única y exclusivamente por la acción directa de lo que el pueblo, verdadero soberano entrega y éste explícitamente otorga Poder mediante el Voto Directo ó Sufragio Universal; siendo el pueblo y sólo éste, el que cede y avala el magnánimo PODER. Por lo tanto, Legislativo y Ejecutivo (muy a nuestro pesar) sí son Poderes, respaldados por nuestros votos en aras de la Democracia; los Congresistas y el Presidente que actualmente nos representa, nos guste o no, están con todas las de la ley.
Entonces, la pregunta es ¿Cuándo, usted votó, por su representante al Poder Judicial autodenominado Tercer Poder del Estado? Respuesta obvia: Nunca. Aún cuando la Constitución menciona, Artículo 139-Inc. 17 La participación popular en el nombramiento y en la revocación de magistrados....
Percátese, que éste pseudo poder es creado en contubernio por los otros dos poderes del estado y desde la naciente república se establecieron sutiles mecanismos resumidos en crear “por lo bajo” propuestas de candidatos, que actualmente “se encargan” al Consejo Nacional de la Magistratura ó CNM (organismo de fachada) pues a pesar, que la Constitución. (Art.153) prohibe su participación en la política, son conocidas sus afinidades político partidarias, resultando un apéndice de los dos verdaderos poderes, por lo cual, nunca llegarán a tener la ansiada autonomía, de paso es precios aclarar que el voto de los integrantes del CNM desde nuestra óptica es un voto “profesional” y no es un voto popular, por lo tanto su elección no es muy democrática que digamos.
Este favor, en “su selección más no su elección” de Jueces y Magistrados es devuelta a la clase política a futuro, eximiéndolos de penas y sanciones severas cuando caen en “su” Poder Judicial, resultando éste en un mercado donde se concurre a negociar y mercantilizar una virtud cardinal que es, la justicia: siendo lo más grave que le puede ocurrir a una sociedad con ó sin Democracia.
Fundamento de Derecho: Nuestra constitución (la anterior y ésta) dice: CAP VIII-Art 138º: La potestad de administrar Justicia emana del Pueblo y se ejerce por el Poder Judicial a través de sus órganos jerárquicos con arreglo a la constitución y a las leyes. Procediendo con la debida interpretación resalta que, la palabra Potestad ejerce un efecto imperativo directo al ser conjugado con la palabra Administrar, siendo éstas por lo tanto, mucho más relevantes que el simple vocablo Ejerce, no obstante tal comentario, permita que el análisis y desciframiento de lo que en esencia profesan, nos conduzca a una mejor traducción.
Usando elementales sinónimos, deduzca el significado de las palabras y obtendrá como resultado una respuesta que podría enmarcarse en la siguiente interpretación. “El dominio, poder y facultad para gobernar y dirigir dando a cada uno lo que le pertenece, procede y deriva sustancialmente del Pueblo o ciudadano y es practica del Poder Judicial... ”.
He aquí, una nueva interrogante: ¿Cuándo usted, como integrante de éste pueblo ultrajado ha hecho uso de tal potestad para Administrar justicia? Obviamente y una vez más la respuesta es: Nunca. Aún más, cuando las ganas de emanar ajusticiamientos para tanto político inmoral o delincuente de seguro no le han faltado.
Todo esto, al ser trasladado a una comparación metafórica donde se aplica por deducción que, para sostener erguida una mesa mínimo se necesitan tres patas; ésta endeble mesa denominada Democracia en donde descansa nuestro Perú, se sostiene en un peligroso equilibrio de dos patas, representadas por dos verdaderos poderes del estado, la tercera pata que emula al Poder Judicial, simplemente no existe, y el peligro que se cierne sobre una posible caída de la mesa que soporta al país será eminente.
Fundamentada tal expropiación, bien generaría una demanda al pseudo Poder Judicial, por usurpación de poder, ante lo sustentado imagínese, cual sería él tramite a seguir para acusar formalmente a éste ilegítimo poder del estado, ó simplemente denunciar ante su majestad el pueblo; que de seguro sabrá sentenciar bajo el adagio latino “Vox Populi Vox Dei” la voz del Pueblo es la voz de Dios.
En conclusión, he aquí fundamentados nuestros males como nación, ha sido el Pueblo por siglos despojado mediante artimañas de su principal poder que es la de emanar simple Justicia. Este abrumador daño, solo le será resarcido cuando instauremos una democracia semidirecta, que incluye la participación directa de los ciudadanos en la administración de “su justicia”, tan igual como lo hacen (desde que eran bárbaros) los países del primer mundo y se le denomina Tribunal de Jurados; institución que refleja la máxima expresión democrática propia de los países en progreso y desarrollo, donde es el pueblo el que fortalece a su verdadero tercer poder del estado, el Judicial.
Ahora se entiende, por qué la Democracia en América Latina y en especial nuestro país no funciona, la respuesta es, por que tenemos el mismo sistema de justicia engendrado para beneficiar a todo aquel que delinque o vive a expensas del estado, e instalar uno igual al Anglosajón que se resume en, justicia con sentido común en manos del ciudadano conformando un Tribunal de Jurados; simplemente, no les interesa, no les conviene, no les gusta. ¿Por qué será?
Es por eso que, cual tinta indeleble fijada en el subconsciente, tenga usted a bien de pasar la voz, “El Poder judicial No es Poder” deducción que corresponde enteramente a la lógica y a la pura verdad, la misma que lo orientará a exclamar ¡Eureka, eureka! “Juicios por Jurados”, e aquí la verdadera alternativa para cambiar nuestro país; y usted amigo lector aportará al cambio cuando en el futuro haciendo uso de su simple sentido común, nos represente en un Tribunal de Jurados.
Es propicio advertir, que siendo ésta una propuesta popular y electorera, tal idea pueda ser captada como oferta política, pero téngase en cuenta que la institución de juicios por jurados, es orientada al común de los ciudadanos sin intereses políticos particulares; pues ésta para que cumpla sus nobles propósitos no debe de ser infiltrada o manoseada por políticos partidarizados ni por los operadores del derecho, pues conozco de experiencias nefastas cuando esto a ocurrido, por lo tanto, ¡estamos sobre aviso!
Somos conscientes, que la tarea será dura y los obstáculos innumerables pero no imposible, si se lucha por la Democracia que beneficia a unos cuantos, ¿Por qué, no hacerlo por la Justicia, que beneficiará a todos por igual?
(*) Analista Director del PROYECTO JURADOS
Asociación Civil Promoviendo Desarrollo - Chiclayo
E-mail :
projurados@hotmail.com
Para mayor Información vístenos en el Internet como:
http://groups.msn.com/PROYECTOJURADOS
Publicado inicialmente en el Diario La Industria de Chiclayo. Lunes 28 de Febrero del 2005 Pág. A2, y en otros medios.

En JUSTICIA, Nos siguen "paseando", con mas de lo mismo

Por: Iván G. Fernández Paz (*)
Sigo con atención todas las ideas y procesos que se están dando para hacer un cambio efectivo en nuestros Sistema de Justicia, para lo cuál se han creado instituciones recientes como la Oficina Nacional Anticorrupción (ONA) y algunas otras como la CERIAJUS, y la ANJ, en donde en su totalidad están conformadas por abogados y a mi parecer no quieren encontrar reales soluciones a una institución que va hacia el colapso.
Analizando algunas de sus buenas proposiciones, encontramos que sólo son de forma más no de fondo y promueven la participación ciudadana de forma decorativa más no participativa, incorporando “nuevos experimentos”, que son pérdida de tiempo, por lo tanto previsibles de fracaso total; esto quiere decir que, para el cáncer que tenemos sólo nos dan aspirina. Entre algunos banales placebos para este agonizante enfermo llamado Perú tenemos:
La participación ciudadana en la selección (no-elección) de los Jueces y fiscales y la mejor evaluación de su Curriculum Vitae, en donde con denuncias y tachas contra candidatos no idóneos, llevaremos a nuestras instancias de Justicia a los abogados “más probos e inteligentes” a ocupar el sillón de juez o fiscal en un anquilosado y obsoleto Poder Judicial.
Inocente propuesta enmarcada bajo la premisa de que así como “el hombre nace justo y la sociedad lo corrompe”, ésta se repetirá en el Poder Judicial donde “casi” todos los magistrados que ingresan son honorables pero es en el interior de un sistema plagado de perversiones en donde se corrompen (salvo excepciones). En cuanto a su curriculum encontraremos de forma por demás pulida cantidad de cursos, eventos y maestrías (que ahora abundan y que se resumen a cuanto dinero tienes y te doy un cartón), y sería ingenuo encontrar en ésta una lista de los malos actos suscitados por un personaje en su cotidiano actuar.
Otro de los nuevos “inventos” es la creación de un Organo de control que se resume en la creación de un control para el que controla al controlador, que para mi entender es más trabajo para más colegas (¿no será un programa laboral del gobierno?).
Una vez más, sólo se han limitado a pedir opinión ciudadana y una vez que la recogen, (al igual que el político con el voto, luego no se acuerda de lo ofrecido) las descartan pues creen que los ciudadanos no están capacitados para emitir una valedera opinión, por ejemplo, cuando estuvo en Chiclayo el Acuerdo Nacional por la Justicia (ANJ), muchos de los concurrentes propusimos la idea de incluir ciudadanos adscritos al Poder Judicial denominados Jurados, y así generar un auténtico cambio, erradicando para siempre en los casos penales y civiles el fallo y sentencia como propiedad absoluta de los Vocales, propuesta que no han hecho caso en lo absoluto, por que simplemente perderían su omnímodo poder.
En la semana de la Justicia, todas las apreciaciones se han resumido en más dinero requerido para más futuros trabajadores por lo tanto en “Justicia nos siguen paseando con más de lo mismo”, y con relación a la verdadera participación ciudadana ésta se quedará en meramente decorativa más no participativa.
Aclaremos, la verdadera reforma del Poder Judicial, no debe estar enmarcada en cosas superfluas, como el incremento de sueldos, o de recursos humanos para hacer efectiva su operatividad, estas son razones expuestas, solo por las partes interesadas en este “antiguo litigio” que tiene el Poder Judicial con el Pueblo, pues son consideradas paliativos que sólo hacen crecer al tumor de la corrupción, que en él se encuentra inmerso. La única verdad sostenible es que no es suficiente una “reforma” sino necesariamente una “refundación” del Sistema de Justicia copiando en lo fundamental a lo que realmente hizo grande a las Naciones del Primer mundo, en donde el denominador común es siempre la participación directa del Ciudadano y ellos le denominan Tribunal de Jurados.
Aun cuando ciertos “personajes” se oponen a la instalación de Juicios por Jurados por ser según ellos una realidad que no se acopla a la nuestra; éstos nos seguirán negando la participación ciudadana efectiva, bajo el absurdo pretexto de que nuestra sociedad es distinta, pero lo exacto es que simplemente NO les conviene, pues son ellos los que no están preparados para el cambio, enmarcándose en aquel conocido adagio de San Agustín que dice: “Cuanto mejor es lo bueno, tanto más molesto es para el malo”.
Somos los ciudadanos - no solamente los profesionales del derecho -, los que debemos decidir como debe ser nuestra justicia y uno de los baluartes más importantes es el de estar inmersos en ésta como la mejor forma expresada en el mundo y son los juicios por Jurados.
Si empezamos desde ahora a cambiar la doctrina de nuestro Sistema de Justicia, copiando y sobre todo perfeccionando al mejor Sistema, probablemente seamos protagonistas de un cambio revolucionario que se prevé tenga el mundo, y no seamos como siempre lo hemos sido, meros espectadores de las evoluciones que no sólo en justicia se plantearán en este nuevo Milenio. Se trata de involucrarnos cooperando con el establecimiento para un nuevo orden nacional en donde los ciudadanos inmersos en el Tribunal de Jurados sean realmente lo que se acerca más a una efectiva solución.
Somos conscientes que la tarea será dura y los obstáculos innumerables, pero no imposible, si hemos luchado por la Democracia que beneficia a unos cuantos, ¿Por qué no hacerlo por la Justicia, que beneficiará a todos por igual?
(*) ANALISTA - Miembro de Asociación Civil
Promoviendo Desarrollo (PRODES) - Chiclayo
Director del: PROYECTO JURADOS (PRO-JURADOS)
E-mail:
projurados@hotmail.com

UNA SÓLIDA JUSTICIA REFUERZA UNA FRÁGIL DEMOCRACIA


Por: Iván G. Fernández Paz (*)
Quiero presentarme como un ciudadano con elemental sentido común, y en el curso de la presente redacción no es mi deseo ingresar en el intrincado terreno de los abogados o jurisconsultos aquellos que interpretan y se enredan en los vericuetos de las leyes, sino, entrar a los terrenos de una virtud cardinal y elemental propia de todos los seres humanos que es, la Justicia y especialmente orientar el presente texto al ciudadano común lego en ciencias del derecho.
Al mismo tiempo tengo el amplio deseo de dar respuesta a una de las grandes interrogantes del por qué nuestro país no encuentra el rumbo para un progreso y desarrollo eficiente, siempre ligado a una insipiente Democracia. La propuesta, no es innovadora sino que simplemente, es el análisis e interpretación de la vivencia real y concreta obtenida de los países del primer mundo y en espera de crear conciencia colectiva que para cambiar nuestra Nación la esencia radica en aportar cambios radicales a nuestro Sistema de Justicia y sobre todo a su Poder Judicial, para lo cual ofrezco mis mejores apreciaciones orientadas a obtener su interés “por ser Justicia”.
Así mismo, es bastante probable que, lo que en estas líneas exprese, afecte notablemente el intelecto de aquellos que viven a expensas de la Democracia y hacen uso de ella para depredar al estado en beneficio de sus intereses obscuros; también se sentirán aludidos todos aquellos que subsisten en el fango de la corrupción y están inmersos en cualquiera de los endebles y decadentes poderes del estado, también todo aquel delincuente que imbuido en nuestra sociedad hace de las suyas sin obtener castigo alguno; estos siniestros individuos que abundan en nuestra país, probablemente intenten degradar la idea o descartarla de alguna manera, pero estos “personajes” también deberán tener en cuenta que el cambio es necesario e inevitable. Por otro lado, esta idea sonará a música celestial para todo aquel honorable ciudadano que cree, que el país no tiene solución o aquellos otros que buscan un salvavidas para este Perú, que cual naufrago en el mar de las desventuras se encuentra inmerso, gracias a cierta decadente clase política que le vende al pueblo la falsa idea, que la Democracia es la panacea para solucionar todos lo problemas que lo aquejan.
Me he enfrascado de forma por demás apasionada desde 1998 en averiguar en diversos medios sobre las Doctrinas y Sistemas de Justicia en el mundo (derecho comparado o mejor dicho comparando justicias); algunos que respeto pero no comparto u otros desfasados en el tiempo (como el derecho romano que tenemos). Por lo tanto, bajo la premisa de adopta y mejora, pero sobre todo perfecciona; mi apreciación se orienta básicamente a reproducir la doctrina de justicia Anglosajona, que tiene como dogma fundamental la participación efectiva del común de sus ciudadanos integrando JURADOS, la misma que, creo y defiendo por convicción, es la mejor tanto en lo penal como en ciertos casos en lo civil.
La respuesta a mi inquietud y que gustosamente traslado a usted amigo lector, es el de tener en cuenta que la Democracia es una extensión de la Justicia y no a la inversa, como se ha venido haciendo y es natural, que así no funcionen las cosas.
Es demostrable que, una sólida Justicia refuerza una frágil Democracia; en aquellos países que son dignos de constante admiración la secuencia en realidad es que, antes de haber elaborado una democracia - la misma que nuestra clase política para su conveniencia copió - primero y sobre todo establecieron una vigorosa y eficiente base de Justicia, cimentada en la participación real del pueblo y lo denominaron Jurados. Y no ha sido a la inversa, como es el denominador común en los países Latinoamericanos, en donde anteponiendo Democracia siempre una clase política dominante ha depredado al estado para beneficio personal, sin que medie una Justicia efectiva que los pueda sancionar de manera real y ejemplar - como es de notar, a cierta clase política corrupta no le interesará en lo absoluto el copiar este modelo de justicia - generando en franco ascenso, “la cultura del vivo o del corrupto”, que en la mayoría de los casos se aprovecha de una endeble democracia para obtener poder, llegando a ser autoridad, progresando a expensas de inmoralidad e injusticias.
De igual manera, amigo lector, pienso que nuestro país ya no está para realizar experimentos banales, que al cabo de unos años nos llevan al fracaso total. Es más, dejo por sentado que en todo los países donde existen Jurados y éstos hacen uso de la Ley común, también ampliamente conocido como Derecho Consuetudinario, siempre hay progreso, exista o no Democracia (como en algunos países asiáticos).
En conclusión; es el Jurado el que refleja en una verdadera Democracia, el Progreso de las Naciones, la misma que fundamenta la eficacia de su Poder Judicial, en una institución compuesta por ciudadanos que constantemente participan emitiendo un veredicto basados en sentido común, resaltando aquellas metafóricas fórmulas, en donde el orden de los factores sí altera drásticamente el producto y que he institucionalizado como:
Justicia + Democracia = PROGRESO
Democracia - Justicia = CORRUPCIÓN
Por lo tanto, dejemos que los políticos usen la Democracia para retener el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, pero entreguemos al Pueblo como futuros Jurados el Poder Judicial avalados por nuestra actual constitución “Cap. VIII Art. 138º La potestad de administrar justicia emana del pueblo...”; el mismo que con el devenir del tiempo, se vislumbra como el verdadero Primer Poder del Estado y ante el cual, los nocivos individuos que conforman esta democrática sociedad temblarán.
Soy consciente que la tarea será dura y los obstáculos innumerables, pero no imposible, si hemos luchado por la Democracia que beneficia a unos cuantos, ¿Por qué no hacerlo por un ideal de Justicia, que beneficiará a todos por igual?
(*) ANALISTA – Asociación Civil Promoviendo Desarrollo Chiclayo
Director del PROYECTO JURADOS (PRO-JURADOS) E-mail :
projurados@hotmailcom